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Gabirel de Azaola - Barrika Barri

 

En la sociedad actual la esperanza de vida ronda los 80 años. Así, mientras hoy las personas mayores de 65 años representan en toda España el 17%, para el año 2050 serán un 34%. Muchas de estas personas viven en residencias —algunas por voluntad propia y otras por necesidad—, de ahí la importancia que tienen en la actualidad los centros residenciales y centros de día. Gabirel de Azaola es director de la Residencia Barrika Barri, ubicada en el término municipal de Barrika. Para este profesional, es fundamental mejorar cada día los servicios y la calidad que las residencias ofrecen a sus usuarios. El centro de Barrika es gestionado, junto a la Residencia Kirikiño de Bilbao, por el Grupo Euskoges. En Barrika Barri, que acaba de celebrar su 15 cumpleaños, Azaola ha desarrollado su carrera profesional todos estos años.

 


¿Qué te llevó a trabajar en un centro residencial?

La clave para mí fue el año 1993. Me licencié en Económicas por Deusto mientras se iniciaba una profunda crisis económica y, al mismo tiempo, se ponía en marcha la Residencia Barrika Barri. Coincide que empecé a colaborar en las empresas familiares llevando temas contables y administrativos, sobre todo con el objeto de tener un primer contacto con lo que era una empresa. Y según fueron aumentando los usuarios y la complejidad, fui asumiendo más responsabilidades de personal, etc., manteniendo en todo momento un estrecho contacto con la dirección.

A finales de los años 90 se jubilaron el director y la supervisión de la residencia, que fueron las personas clave en lo que es hoy la residencia. Justo en este tiempo se abrió la Residencia Kirikiño y yo asumí en ambas el cargo de director, que he mantenido hasta la fecha


¿Cómo ha evolucionado el sector de las residencias para personas mayores en los últimos años?

Ha cambiado totalmente. En el momento en que se empieza a gestar el proyecto de Barrika este sector era emergente, ya que el primer esfuerzo que se realiza para regularizarlo data de 1990. Entonces, la oferta se centró especialmente en las viviendas comunitarias de centros urbanos, se primaba la cercanía frente a la calidad de los servicios y los centros tenían un tamaño de pequeño a mediano. Como anécdota, la Residencia Barrika Barri fue la residencia privada más grande hasta 1998 con 105 plazas.

Hoy, 18 años después, el sector está muy regulado, existe un mayor abanico de servicios para personas mayores (como centros de día, telealarma…) y la Diputación de Bizkaia se ha convertido en un agente activo en la atención a personas mayores asistidas promoviendo plazas concertadas y propias. Además, el tamaño de las residencias es mayor por moti vos de rentabilidad económica y los centros empiezan a diferenciarse de la competencia porque el usuario exige más.


¿Y qué futuro se prevé?

En los próximos años las residencias deberán profesionalizarse en el sentido más estricto.

No será tan fácil que empresarios de otros sectores, como ha sido históricamente la construcción, se incorporen a prestar este tipo de servicios, porque la dificultad, el know-how para la gestión de una residencia, empieza a tener una gran complejidad.

Por otra parte, las residencias deberán ofrecer más y mejores servicios, de manera personalizada. Unos servicios integrales que abarcarán desde los cuidados básicos hasta el seguimiento psicológico del residente pasando por una vigilancia sanitaria constante.

Por ello, este servicio deberá ser prestado por profesionales adecuados que, junto al personal auxiliar, formen un equipo interdisciplinar que esté compuesto por enfermeras, médico, psicólogo, terapeutas ocupacionales y rehabilitadores, etc.

En este panorama, las nuevas tecnologías y de gestión de la información serán imprescindibles.


¿Cómo crees que puede afectar la crisis económica a la evolución del sector?

Las residencias cubren las necesidades que un estado de dependencia genera en nuestros mayores, por lo que no depende en tanta medida de modas. En cierta manera podríamos equipararlo a la necesidad de ir al médico, que depende de si estamos enfermos o no.

No obstante, la crisis sí tiene su efecto en la demanda de servicios residenciales, ya que existen otras alternativas que pueden resultar a primera vista más económicas.


¿A que te refieres? ¿Las residencias son caras?

Cuando se habla de las tarifas de las residencias lo primero que se comenta es que son caras. Me gusta puntualizar que costear una residencia puede resultar costoso por tener que disponer todos los meses de un dinero que actualmente supera los 2.000 euros de media en cualquier residencia de Bizkaia.

Pero si analizásemos los servicios que nos da y lo que realmente nos suponen otras alternativas, más de uno se llevaría una sorpresa.

Como ejemplo, el tipo de usuario para el que están diseñadas las residencias es una persona muy mayor (85 años), con un nivel de dependencia moderada alta y en muchos casos con cierto deterioro cognitivo, que precisa cuidados de terceros de manera continuada durante todo el día o por lo menos dos o tres veces de manera intensiva durante el día (por ejemplo la ducha, la comida y al acostar,vigilancia, también otros por la noche).

Este caso tipo, son necesarias 2 personas de servicio para cubrir esas necesidades y todavía tendríamos muchas horas que ocupar, más todos los servicios adicionales que no disponemos, como es enfermería y servicio médico, psicólogo y actividades ocupacionales y rehabilitadores, y algo que no se valora que es la limpieza, lavandería, consumos de agua y calefacción, la comida...

Si fuésemos capaces de valorar lo que esta alternativa nos cuesta, veríamos que no es un servicio caro. Y además, si no pudiera costear la residencia, las instituciones serían responsables de garantizarlo y ofrecer ayudas.


Entonces, ¿cuál es tu recomendación?

En mi opinión, me plantearía el ingreso en una residencia sólo cuando lo necesitara. Esto es, cuando la calidad de vida que voy a tener en ella sea como mínimo igual que en casa. Ejemplos.

Cuando se me presenta una situación de deterioro tal que dependo de terceras personas para gran parte de las actividades diarias básicas (ducha, aseo, deambulación, alimentación, etc.). El conjunto de servicios de cualquier residencia supera en mucho a la gran mayoría de los domicilios particulares.

También cuando la demanda de atenciones de nuestros mayores supere la capacidad de cuidados que pueda dar el cuidador habitual y que empiece a afectar a su salud social por renunciar a su libertad básica, sanitaria por carga física y/o psicológica, la peor. No deberíamos prolongar esta situación ya que, como solemos decir, el enfermo mata al sano.


¿Qué puede hacer alguien en esta situación?

Primero, se debe hablar con la persona que debemos cuidar y tratar seriamente el asunto, aunque resulte muy duro. Seguro que nos afecta, pero cuanto mejor se realice, más fácil resultará la adaptación a la nueva situación. Un buen asesoramiento puede ser fundamental y algunos centros lo prestamos.

Seguidamente, debemos visitar algunos centros residenciales. No basta la información telefónica, porque todos somos encantadores por teléfono.

Aunque cuesta, debemos visitarlos personalmente, indagar toda la información, documentación, información visual de las instalaciones, etc. Y de ellas, elegir la que más nos convenza, porque no se nos debe olvidar que tan fácil es ingresar como irnos si nos defraudan.


A la hora de elegir una residencia, ¿que debe tenerse en cuenta?

Yo aconsejo tener presente los siguientes aspectos y en este orden:

  1. El que más nos haya convencido en general una vez disponga de toda la información.
  2. El que mejores servicios nos presenten, porque a fin de cuentas esto es lo que nos diferencia.
  3. El que disponga de unas instalaciones apropiadas y cuidadas.
  4. Y aunque parezca extraño, el aspecto económico lo dejo para el final. ¿Por qué? Simplemente porque si dispongo de medios suficientes, lo que debo buscar es la mejor calidad de vida. Pero si no los tengo, como he dicho anteriormente, disponemos de instituciones públicas, más concretamente la Diputación de Bizkaia, que está haciendo un gran esfuerzo económico para que nadie que lo precise se quede sin residencia.

En este marco, ¿qué hace diferente a la Residencia Barrika Barri frente a otras de su entorno?

Junto con unas cuidadas y renovadas instalaciones, en un entorno espectacular con jardín propio, lo que más nos puede diferenciar de otras residencias es nuestra manera de trabajar y el cuidado que ponemos en prestar un muy buen servicio, además de ser Centro Concertado con la Diputación Foral de Bizkaia.


¿Que es el Grupo Euskoges?

Del plan estratégico 2006-2009, el Grupo Euskoges se estableció la meta de convertirse en el grupo privado más prestigioso de Bizkaia ofertando un servicio de calidad, cuidando al profesional y siendo respetuoso con el medio ambiente.

En la actualidad, las residencias Barrika Barri y Kirikiño y el centro de día Kirikiño demuestran su buen hacer con los reconocimientos externos que cada uno de ellos han logrado en los últimos años:

  • Certificación ISO 9001-2000 (Calidad) en la atención integral a personas mayores (mayo 2006).
  • Certificación ISO 14000-2004 de Medio Ambiente (mayo 2006).
  • Certificación ISO 9001-2000 lograda por la empresa Gastronomía Cantábrica GASCA por la gestión de cocina realizada en los propios centros (septiembre 2007).
  • Diploma de la Fundación Euskalit por su compromiso con la gestión excelente y Calidad Total demostrada (oct 2007 en base al exigente modelo EFQM).
  • La Residencia Kirikiño fue elegida como una de las 100 mejores residencias radicadas en las capitales de provincia (Ranking de El Mundo – miércoles 27 de septiembre de 2006)
  • Próximo reto es ser reconocidos con la Q de Plata por Euskalit en el 2009.
Y  nuestro mejor aval son los cerca de 100 profesionales que forman estas residencias.

 

 

 
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